
El conflicto por la gestión del agua en torno a la presa Solís, ubicada en Guanajuato, ha despertado preocupación en distintos estados del país, incluidos sectores del Estado de México, que también forman parte de la cuenca Lerma-Chapala, una de las más importantes y a la vez más presionadas del territorio nacional.
En los últimos meses, habitantes y autoridades de Guanajuato y Jalisco han expresado su inconformidad ante la falta de transparencia y comunicación en torno al proyecto del acueducto Solís-León, el cual busca trasladar agua desde la presa hacia la capital guanajuatense. Diversos colectivos y comunidades han señalado que la obra podría afectar el equilibrio hídrico de la región y comprometer el acceso al agua de zonas rurales y agrícolas.
Aunque el conflicto se desarrolla fuera del territorio mexiquense, expertos ambientales han señalado que cualquier alteración significativa en la cuenca Lerma-Chapala podría tener impactos indirectos en el Valle de Toluca y municipios como Lerma, Almoloya del Río y Zinacantepec, que dependen del mismo sistema hidrológico.
La cuenca Lerma-Chapala-Santiago es una de las más extensas del país, abarcando cinco estados —entre ellos el Estado de México— y representando un componente clave para el suministro de agua, el desarrollo agrícola y la actividad industrial. Por ello, organizaciones civiles han pedido que los gobiernos estatales involucrados, incluido el mexiquense, participen en los diálogos y supervisen los efectos a largo plazo de proyectos como el acueducto Solís-León.
Hasta el momento, el Gobierno del Estado de México no ha emitido un posicionamiento sobre el tema, pero diversas voces del sector académico han advertido la necesidad de monitorear el comportamiento del Lerma y fortalecer las políticas de gestión sostenible del agua.
La disputa por la presa Solís, más allá de un conflicto local, pone en evidencia la urgencia de una coordinación interestatal efectiva para proteger los recursos hídricos compartidos y garantizar que el desarrollo no se traduzca en desabasto o desequilibrio ambiental.
