
En Chetumal, Quintana Roo, las autoridades localizaron en un lote baldío más de 150 cadáveres de mascotas que habrían sido confiadas al negocio Crematorio Xibalbá para su incineración. Las familias que contrataron el servicio recibieron urnas que, en lugar de contener las cenizas de sus animales, sólo contenían tierra, según consta en las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo.
La empresa operaba sin los permisos municipales correspondientes y ofrecía servicios que iban desde la tanatología hasta supuestos tratamientos veterinarios especializados, por montos que oscilaban entre 1 500 y 2 500 pesos por mascota.
El caso ha generado un fuerte repudio social y ambiental. Las autoridades han iniciado procesos por fraude, delitos contra la fauna y el ambiente. Dos personas fueron vinculadas a proceso por su presunta participación.
Este escándalo plantea serios cuestionamientos sobre la regulación de servicios funerarios para animales y la supervisión de permisos municipales en el país, tras evidenciar el dolor y la indignación de decenas de familias que confiaron sus mascotas al crematorio.
