La inseguridad en Quintana Roo ha mostrado un repunte, marcado por el fortalecimiento y la disputa territorial de grupos criminales en zonas turísticas y urbanas.
Las estadísticas destacan que el avance del crimen organizado se ha vinculado a falta de control institucional, estrategias de seguridad inconsistentes y presuntas redes de protección que han permitido operar a organizaciones delictivas con mayor libertad.
Especialistas advierten que el incremento de violencia, extorsiones y ejecuciones coloca al estado en una situación crítica y de alto riesgo, afectando tanto a residentes como a la economía turística.
